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Gobernar en pantalla
Fecha: 02.02.2011
Por: Pablo Sirvén

Fuente: Nación - Argentina
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1338031

Mucho ruido y pocas nueces. Así, con ese sentido refranero, se puede definir la situación en torno de la controvertida ley de medios: de un lado, una batería jurídica levantada para evitar sus efectos por aquellos poderosos grupos mediáticos que saben que tienen más para perder que para ganar cuando su funcionamiento integral tenga lugar traba, retarda y frustra su implementación definitiva. Del otro, desde los más altos funcionarios gubernamentales hasta los activos blogueros y tuiteros K, son proclives a su vez a sobreactuar una "guerra santa" contra "las corporaciones mediáticas" apelando a la difamación fácil y a reemplazar el debate profundo por eslóganes insustanciales ("ley de medios YA") y chicanas baratas.

Mientras que en la Capital Federal, en donde residen los poderes centrales del Estado y de los grandes multimedios privados, la batalla se da en términos políticos y de pulseada tribunalicia a ver quién gana a quién, en algunos lugares del interior, lejos de las peleas porteñas de pago chico, ven a la ley de medios como una posibilidad de abrir el juego a personas y sectores cuyo acceso al ámbito audiovisual era dificultoso o directamente inviable, sin engancharse en la antinomia K vs. antiK.

De qué manera se nutrirá, cómo se financiará y qué estándares de calidad podrá expresar el ámbito comunitario al que la ley pretende impulsar a la par que los medios públicos y privados, todavía es una incógnita y crecen las suspicacias respecto de que los poderes nacionales, provinciales o municipales que les toque facilitar (o directamente financiar) sus aperturas, privilegiarán a sus amigos o, al menos, a los que no ostenten una enemistad manifiesta hacia el que manda en cada zona.

Un frustrado manotazo de último momento quiso dar en esa dirección Raúl Alfonsín en las postrimerías de su gobierno (1983-89) cuando intentó consensuar entre la UCR y el PJ un cierto reparto de ondas audiovisuales. A continuación llegó Carlos Menem (1989-99) que llevó el péndulo hacia el extremo contrario para fomentar la privatización, extranjerización y concentración del sector con regulaciones más que laxas.

* * *

Las aguas encrespadas en torno de la ley de medios no impiden, mientras tanto, al Gobierno tomar más y mejores posiciones en el ámbito audiovisual, como lo demuestra la puesta en marcha, el martes último, de IncaaTV, la señal que tras el cultural Encuentro y el infantil Paka-Paka viene a sumarse al nuevo sistema de Televisión Pública Digital, y cuyo menú mayoritario son películas argentinas.

La manía kirchnerista de creer que es fundacional en todo les hizo perder de vista esta vez que la nueva señal no es "única en su género", tal cual se repitió en estos días hasta el cansancio ya que previamente, y desde hace 17 años, la que lo hace de manera verdaderamente integral, emitiendo sólo films y programas de TV locales -IncaaTV sumará además realizaciones de otras latitudes-, es el canal Volver, justamente del archienemigo Grupo Clarín, el que, a partir de ahora, no sería raro que resultase esmerilado por su nuevo competidor, que pagará a los productores mucho más por emitir las nuevas y viejas películas argentinas a cambio de una tácita o formal exclusividad. Pronto estallará un conflicto sobre el tema de los derechos adquiridos en el cable por Volver ya que IncaaTV también transmite por Telecentro en ese sistema.

"En la Argentina -dijo durante el acto Liliana Mazure, titular del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales- sólo hay 800 pantallas de cine, ya sean privadas o estatales, una cifra ínfima para un territorio inmenso como el argentino. En muchas provincias, como La Rioja o Catamarca, la única sala de cine que existe es un Espacio Incaa, y esto ahora se complementará con IncaaTV, llevando nuestro cine a todo el país."

La noticia casi coincidió con las opacas cifras finales de taquilla para el año que acaba de terminar del cine local, que arrojó casi dos millones de entradas menos vendidas comparado con 2009 cuando la ganadora del Oscar, El secreto de s us ojos, de Juan José Campanella, aportó una cifra similar. Según el sitio OtrosCines.com, cayó de 5,3 millones de tickets a 3,4 millones, un escaso 9 por ciento sobre los 38 millones de espectadores (5 millones más que en 2009) que consumieron mayoritariamente cine norteamericano.

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"Cada vez tenemos más presidencialismo y menos Estado; asistimos al gobierno comunicador obsesionado por lo mediático como estrategia política para dominar el mercado de la opinión pública, una batalla comunicativa por el relato de la historia y por la hegemonía política. Gobernar es, entonces, ganar la batalla de la información."

Quien dice esto es Omar Rincón, profesor asociado de la Universidad de los Andes, Colombia.

Cuando Rincón habla de "presidentes hipermediáticos que son más entretenedores que estadistas, celebrities que políticos, que están creando un nuevo formato televisivo llamado gobernar-en-pantalla", no lo dice pensando en alguien en particular, sino en varios jefes de Estado de nuestra región. Tipifica así a los que gobiernan "desde la lógica de la confrontación (lógica de la ficción), convirtiendo a los ciudadanos en espectadores de su espectáculo mediático", un mecanismo que se explica mejor "desde la lógica de la telenovela y el melodrama que desde la argumentación política: menos opinión pública argumentativa, más democracia emocional, espectacular, entretenida y amorosa".

Este interesantísimo y lúcido texto forma parte del libro La palabra empeñada/Investigaciones sobre medios y comunicación pública en Argentina (Centro de Competencia en Comunicación para América latina de la Friedrich Ebert Stiftung, Buenos Aires, 2010, y que también puede bajarse de Internet (www.catedraa.com.ar/?p=1114 ) donde varios expertos en la materia y periodistas especializados pensamos en voz alta sobre estos temas.

La editora de todos los trabajos reunidos y autora de los capítulos centrales, la doctora Adriana Amado Suárez, explica que "en nuestro país, la palabra está empeñada porque muchos actores la comprometieron con la ciudadanía a través de una ley para los medios audiovisuales que la obliga a cumplir con expectativas de pluralismo y equidad de muchos que apoyaron esa iniciativa", pero que también sigue empeñada "en conseguir una ley que permita el acceso a la información para todos los ciudadanos y otra que regule la asignación de fondos públicos a la publicidad oficial".

Asignaturas pendientes que, tarde o temprano, se zanjarán, durante este u otro gobierno, aunque las tensiones entre sectores en pugna -algunas saludables; otras malsanas e innecesarias- perduren para siempre.

Semióticamente
Omar Rincón, la comunicación y la "Ebert"
Fecha:09.08.2010
Fuente: La Hora de Guatemala

Por: Ramiro Mac Donald
http://ramiromacdonald.blogspot.es/

Cinco años hace que conocí a Omar Rincón, en una conferencia en la URL y nos dejó impresionados por su altísimo nivel intelectual, pero también por su sencillez humana, y por esa capacidad de hilvanar relatos tan seductores, como buen colombiano. Sus extraordinarios conocimientos sobre el tema de la comunicación, lo han llevado por toda América dejando una huella irreverente, hoy más que nunca necesaria.

Por otro lado, hace unos meses recibí de la Friedrich Ebert Stiftutung Guatemala, tres volúmenes, del seis al nueve, de la colección de Documentos del FES-C3 "Centro de Competencias en Comunicación para América Latina", titulados: Los Telepresidentes, ¡Sin nosotros se acabó la fiesta! y Entre saberes desechables y saberes indispensables (agendas de país desde la comunicación) He logrado concluir su abordaje, en medio de mil y otros temas, en medio de los tiempos libres cotidianos, pero fascinado por un contenido tan directamente relacionado con mi profesión de observar la realidad con el prisma de la semiología, que entre otras cosas, lo convierte a uno en un constante desconfiado/analítico/suspicaz de todo cuanto lo rodea.

"Contar lo que nos toca, para pensar con nuestra propia cabeza y ganarnos la escucha, eso es comunicación", dice Rincón en el acápite de su ensayo, al final del libro número nueve. Rincón, como director del Centro que edita estos tres valiosos volúmenes, hace una reflexión que merece ser compartida con todos aquellos que quieran pensar; pensar de verdad y hablar en voz propia y en alto... aquellos que quieran comprometerse con sus ideas.

"Las narrativas de los orgullos nacionales, las narrativas de las violencias oficiales, las narrativas marca-país tienen muchos silencios". Y continúa diciendo: "Uno de ellos, los femicidios; otro la imposición del cuerpo transnacional femenino; uno más, la mafia de la trata de mujeres para la prostitución desarrollada; la poca conciencia acerca de los derechos humanos; las exclusiones de los afros. Cómo se produce, cómo es el mercado, qué violencias traen inscritos esos cuerpos, esas ausencias, esas exclusiones y porqué todos convivimos con ello y no nos da ni siquiera pudor".

"El relato de nación (sigo citando textualmente) requiere nuevos símbolos, relaciones y conexiones constructivas de solidaridades entre los muchos movimientos y organizaciones sociales, producir marcas transformadoras para reencantar este mundo diverso y plural". Omar Rincón conduce al lector por un mapa de preocupaciones comunes a toda la América Latina, en estos tres utilísimos libros sin precedentes, en las preocupaciones de una realidad que las universidades no abordan, pero están allí: más presentes que nunca. Realidades negadas, pues. ¿Silenciadas, acaso?

"La comunicación (textualmente refiero a Rincón) ya no es un accesorio tecnológico o un tema transversal para las ciencias sociales y humanas. La comunicación es hoy el campo eje y principal de comprensión e intervención de los mundos de la política, la cultura y el desarrollo". Y en medio de la intertextualidad de esta humilde columna, Rincón tiene la sabiduría de citar a Jesús Martín-Barbero, cuando dice: "La comunicación está en el eje del huracán".

Y concluye este admirado colombiano, que insta al activismo cultural, al activismo mediático, al activismo pirata, al activismo de la pasión, al activismo de la creación, al activismo irónico: "Debemos decidir si nos hacemos cargo de este hecho (que la comunicación es hoy una fuerza irreducible que termina por mapear semióticamente nuestras vidas -digo yo-) o si les dejamos la comunicación a los expertos en tecnologías y a los mercaderes del entretenimiento".

Gracias Fundación Ebert/Guatemala, por estos tesoros envueltos en papel y letras impregnadas de sabiduría, solicitados por Omar Rincón a pensadores representativos de la Nueva América Latina que sueñan con una comunicación diferente, pero posible.

 


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